martes, 8 de septiembre de 2015

Lo admito, amo la soledad

Después de unos cuantos días ocupada en el sentido literal de la palabra, es decir física, mental y moralmente en perfecto orden, no podía ser de otro modo, feliz de tener compañía, luego otra vez sola y de nuevo acompañada, así son las visitas, primero mentalmente te faltan y hasta duelen las ausencias, lo que te lleva a tener que recoger la moral que arrastra por los suelos no sin antes haberla mirado de soslayo pensando ...¿Y ahora que?.No pero si yo sola no estoy, !que va¡ y vuelven los recuerdos lindos y queridos esos que mientras pellizcan el corazón dejan que se escapen las sonrisas de placer al sentir tan cerca aquellos que están tan lejos. Respiro hondo si, muy hondo y tengo que reconocer el inmenso gozo de sentirme tan querida aún en la lejanía, y esa es la respuesta a la no soledad, sentir el cariño de los tuyos, cerrar los ojos y volver a verlos mientras pienso en lo que haremos la próxima vez que nos reunamos. Esta es la razón por la que no he tenido ni tiempo ni ganas, lo digo con el alma, de escribir, mi querido blog a veces te soy infiel, lo confieso, pero solo un poco justo el tiempo de disfrutar de la grata, amada y deseada compañía. Ya estoy de nuevo instalada en mi vida cotidiana, contenta de volver a dedicar unas lineas a mi querido blog, si ya se que esta vez no comento nada en especial...es que sentía la nostalgia de escribir en el silencio de mi casa mientras las mascotas duermen, sin ruidos, sin gente...lo admito, amo la soledad.