martes, 6 de febrero de 2018

Cuando vuelvas al pasado

Cuántas veces al día vuelves la vista atrás, al pasado, reciente o antiguo, a lo mejor vuelves alguna vez en la semana, incluso hay quien dice que lo olvidó...,no se yo si realmente se puede olvidar todo el pasado. En lo que llevo de vida he escuchado a mucha gente contar lo que encontraban en sus recuerdos, y puedo asegurar que la mayoría solo recuerda cosas bonitas, o eso dicen. Estamos hechos también del pasado,nadie lo puede negar, toda las experiencias, errores, aciertos, amores y odios condicionan la forma y consistencia de nuestra personalidad, y más o menos grande todos tenemos una personalidad, un pasado y un presente perenne, porque el presente nunca muere, siempre estamos en el. Así pues cuando vuelvas al pasado, traete solo los buenos recuerdos, incluso aquellos en que lo pasaste mal o muy mal, y lo superaste, ajusta cuentas con tus errores de tal manera que puedas perdonarlos reflexionando un poquito en que sin errores no hay posibilidad de avanzar en la gran escuela de la vida, verás que al final todo tiene una razón de ser, los errores también, si has amado, si te han amado, cierra los ojos y vuelve a sentir todo ese amor hasta llenarte el alma y el cuerpo con el, llenarse de amor siempre es bueno para el presente y para el futuro, si eres capaz de volver de tu pasado con una sonrisa y un agradecimiento por los buenos momentos, no sentirás la necesidad de volver muy a menudo y de esa forma estarás donde tienes que estar, en tu presente. Si por el contrario vuelves con ganas de venganza y odio en el corazón, es que vas muy a menudo, y no vives el presente por falta de amor al pasado, la falta de amor de un pasado suele ser por falta de perdón, comprensión y empatía, solo hay una cosa que lo pueda arreglar, y es, perdonar, perdonar y perdonar. Cuando vuelvas al pasado no te demores demasiado, las vivencias estan todas en el presente.

martes, 9 de enero de 2018

Verde Esperanza

Verde intenso, como la esperanza de un mañana mejor, de que algo cambie para siempre a lo largo y ancho de este nuevo año, algo, lo que sea y que sea tan bonito, agradable y deseado como la propia esperanza que sentimos al esperar un ser querido, una buena noticia,una mejora de salud, una vida plena. Ahora que la época de fiestas navideñas terminó, empieza el final de las ilusiones de mejora y todo vuelve a ser como antes, o no, eso depende de cuan ciertas eran esas promesas íntimas para conseguir aquello que no fuimos capaces en años anteriores. Es lícito desear un mundo, una vida, una salud mejor, porque todo se puede pedir y todo se puede esperar con esa esperanza verde intenso de que los milagros existen. No nos dijeron que los milagros suceden sólo cuando hacemos por lo menos la mitad del camino para lograrlos, eso se lo callaron, tampoco nos dijeron que tenemos la capacidad de cambiar nuestro mundo si realmente lo deseamos y nos ponemos a ello, y eso si que es un milagro gigante, nada cambia, nada sucede sin que hayamos previamente pensado en ello, dime cómo es tu vida y te diré cómo piensas, simplemente pensando tu haces realidad hechos, buenos, regulares o malos, es tu vida, tu decides. La felicidad, el éxito y la harmonía no dependen de la suerte, adivina de qué dependen?

sábado, 16 de diciembre de 2017

La rabia del pacifista

No creo que ningún pacifista no haya sentido rabia en sus entrañas. Hay que sentir la ira y la rabia, esa agresividad que te llena de violencia los sentidos, esa bestia que inunda el pensamientos con deseos de venganzas lentas y crueles, llegas a sentir un temblor por todo el cuerpo como si fueras pura dinamita a punto de estallar, te ciega la ira y ya no ves claro, ya no hay miedo...solo ganas de sacar toda la cólera y la ira acumulada en tu ser, es un sentimiento de frustración muy potente en caso de que no puedas dar rienda suelta a toda esa agresividad congestionada en tu cerebro y tus músculos, vuelves a esperar impaciente la ocasión propicia para descargar con fuerza esa rabia que te come por dentro...día tras día, hasta que llega el momento y puedes desahogarte ya sea verbalmente que físicamente, luego te sientes incompleto, porque siempre piensas que podrías haber hecho más...y así se puede llegar a todo lo agresivo, violento y cruel que se desee, esto es un hecho, es una verdad que pocos confiesan, simplemente piensas que el mundo está en contra de lo que sea que se quiera, ideales varios, es el perfil de muchas gentes violentas, esto lleva a la insatisfacción de la propia vida, a no ser capaz de tener una hora de paz con uno mismo.
Algunos de nosotros, después de haber sentido todo esto nos damos cuenta que hay una forma diferente de enfocar la rabia, que hay algo más poderoso que la violencia física o verbal, que se puede vivir en paz y sentirse bien sin necesidad de odiar, vengar, pegar o insultar. Pero para ser pacífico siempre hay que haber estado al otro lado, al lado de la rabia, la ira y el menosprecio. Ser pacifista es una decisión tomada con tiempo, mucho tiempo, y un dominio absoluto del pensamiento y el sentimiento de ser más poderoso que el mismo odio, entonces la rabia se convierte en energía productiva al servicio de una creatividad muy diferente y gratificante, es cuando llega la calma del espíritu y la mente dejando ver cosas que antes no sabiamos que existian. En este mundo hay muchos caminos, pero solo dos vertientes...la paz y la violencia, aprender a ser pacífico no es cosa de cobardes, es algo muy difícil de lograr, hace falta valor, fe, paciencia y tiempo, así pues cuando alguien te diga que es pacifista, piensa dos veces antes de reirte a veces no es más valiente el que grita, sino el que calla. Educar a los niños con paciencia, con diálogo y con amor es la mejor forma de no tener que lamentar la violencia juvenil extrema, se lleva mucho eso de insultar a los propios hijos y eso acumula rabia, impotencia y frustración en la niñez, que de un modo u otro se expandirá con el tiempo, seamos listos, si queremos una vida en paz empecemos por nosotros mismos.